Talón De Aquiles La mujer Ave Fènix
Las heridas dejan a veces tal rotura que se necesita de tinta para sangrarlas y curarlas. De ellas nacieron todos y cada uno de los versos que habitan en estas páginas, pero también nacieron de las cicatrices ya curadas y del amor propio recuperado. Todos llevamos dentro una explosión de llamas de las que resurge nuestro Fénix. Dejaros arder, ser fuego, ser incendio. y de nuevo renacer. Más fuertes, más sabios por lo aprendido, pero sobre todo, más amados por vosotros mismos.